Drones en la guerra contra el terrorismo

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A partir de la guerra contra el terrorismo[1], declarada por el ex presidente estadounidense George W. Bush tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, el uso de los vehículos aéreos no tripulados (mejor conocidos como drones) se ha extendido, sobre todo durante la actual gestión de Barack Obama. Algunas cifras señalan que ya han causado más de 4 mil víctimas, en su meta de eliminar a miembros de Al Qaeda y otros grupos yihadistas.

¿El dron es un arma más, como cualquier otra, o anticipa la robotización de la guerra que muchos analistas predicen? Su utilización despierta una gran controversia: muchos dudan de la efectividad de estos asesinatos selectivos y acusan al gobierno de EEUU de matar civiles inocentes durante las operaciones y de violar la soberanía de los países donde actúan; otros señalan que dichas armas están prohibidas y que sólo podrían utilizarse previa declaración de guerra.

El origen

De acuerdo a un muy interesante artículo periodístico del doctor en Filosofía Grégoire Chamayou[2], se concibe al ancestro del dron como el anti-kamikase. A mediados de la década del 30, un ingeniero de la empresa de radiocomunicación Radio Corporation of America (RCA), Vladimir Zworykin, se enteró de que los japoneses estaban entrenando soldados para misiones suicidas. En esa época, EEUU contaba con prototipos de aviones de radiocontrol, pero eran ciegos. Al ingeniero, uno de los pioneros de la televisión, se le ocurrió equiparle un ojo eléctrico al avión de radiocontrol. Chamayou, además, hace hincapié en la dicotomía existente entre el vehículo aéreo no tripulado y el kamikase: uno representa la autopreservación; el otro, el sacrificio.

“Dron y kamikase constituyen dos opciones prácticas opuestas para resolver un mismo problema: guiar la bomba hasta su objetivo. Lo que los japoneses pretendían realizar mediante la superioridad de su moral sacrificial, los estadounidenses lo llevarían a cabo mediante la supremacía de su tecnología material”.

Por último, Chamayou señala: “Mientras que el kamikaze implica la fusión total del cuerpo del combatiente con su arma, el dron asegura su separación radical. Kamikase: mi cuerpo es un arma. Dron: mi arma no tiene cuerpo. El primero implica la muerte del agente. El segundo la excluye de manera absoluta”.

Los drones son controlados a distancia desde un centro operativo terrestre, mediante una conexión satelital, por personal militar. La nave no tripulada es manejada por un piloto, mientras que un operador analiza la información (imagen y video) que envía el artefacto. Además de realizar misiones de reconocimiento, poseen un gran poder de fuego: están equipados con cohetes capaces de destruir edificios y tanques. Los modelos más avanzados son capaces de despegar, volar y aterrizar de manera completamente autónoma (http://holamundo.mx/como-funciona-un-drone).

Controversia en el uso de los drones

El periodista Santiago O’Donell, en un artículo publicado en el diario Página 12 (http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-205555-2012-10-14.html), entrevistó a Mary Ellen O’Connell, una profesora de Derecho de la Universidad de Nôtre Dame (EEUU) que lidera una campaña para frenar los asesinatos selectivos realizados por drones en Pakistán y otras partes del mundo.

O’Donell empieza diciendo que los ataques de drones son “una forma de asesinar desde el Estado que se ha adoptado en Estados Unidos a partir del 11-S, pero de manera muy acentuada a partir de la actual presidencia de Barack Obama, y que permite la eliminación física de una persona sin juicio ni jurado, con verdugo a control remoto, por orden secreta presidencial, a través de avioncitos teledirigidos armados con bombas y misiles”.

Por su parte, O’Connell asegura que esos aviones no tripulados violan el derecho internacional. La especialista sostiene que disparar misiles implica un acto de guerra, pero que EEUU los dispara en países con los que no está en guerra. O’Donell señala entonces que los abogados del Pentágono y la Casa Blanca “argumentan que la Guerra al Terror es como un nuevo escenario donde el enemigo no tiene Estado ni territorio, y por lo tanto las viejas leyes no aplican”. Pero la profesora recuerda que el derecho humano a la vida sólo se puede quitar cuando hay un peligro inminente contra otra persona, y los asesinatos perpetrados por los drones “están muy lejos de alcanzar ese piso de legalidad”.

Según datos proporcionados por O’Conell, los drones ya han asesinado a más de 4 mil personas. En lo que respecta a la batalla legal en contra del uso de estos artefactos mortíferos, señala que hay varios casos que vienen surgiendo, pero que el más importante es el juicio en Gran Bretaña por la muerte de un padre y su hijo que fueron alcanzados por un misil disparado por un dron en Pakistán: “Fue durante una reunión de jefes tribales pacíficos, no había ninguna actividad militar. El abuelo del niño y padre de la otra víctima es quien lleva adelante el juicio, hay unos abogados excelentes tomando declaraciones. El objetivo es que el gobierno británico desista de apoyar con inteligencia y logística a los ataques con drones que realizan los estadounidenses”.

El gobierno de Pakistán ha denunciado que los ataques realizados por drones en su territorio son una violación de su soberanía y representan una amenaza para las relaciones bilaterales (http://europapress.es/internacional/noticia-pakistan-tilda-uso-drones-eeuu-clara-violacion-derecho-internacional-20130206085215.html).

Por su parte, la propia Organización de las Naciones Unidas está investigando el asunto (http://nytimes.com/2013/03/16/world/asia/un-official-denounces-us-drone-use-in-pakistan.html?_r=0)

El uso del dron, la apoteosis perfecta de la guerra despersonalizada, se ha instalado en la agenda internacional. Una regulación que contemple la utilización de estos artefactos se vuelve sumamente necesaria.


[1] No existe una definición oficial sobre el terrorismo. Aquí nos valdremos de la de Paul Pillar, que entiende dicho fenómeno como la “violencia premeditada, que responde a motivaciones políticas, perpetrada contra blancos no combatientes por grupos subnacionales o agentes clandestinos, normalmente con la intención de ejercer influencia sobre una audiencia”. Paul Pillar, Terrorism and U.S. Foreign Policy, Brookings Institution Press, Washington, D.C., 2001, pp. 1-10.

[2] Le Monde Diplomatique, edición Cono Sur. Buenos Aires,  2013, núm. 166.

2 comentarios de “Drones en la guerra contra el terrorismo

  1. ¡Celebro tu emprendimiento con este blog! La nota da pie para tomar conciencia sobre los nuevos mecanismos bélicos y cómo de un avance tecnológico que tendría que ayudar a mejorar las vidas de las personas -el radiocontrol- se hace una arma de destrucción alada para terminarlas. Gracias por la data

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