La génesis del poderío chino y sus problemas actuales (I)

la proxima guerra china potencia mundial preparandose enfrentamiento rusia estados unidos

Existe una constante en la evolución de los socialismos reales: sea por graves crisis, pobre desempeño económico u otros episodios traumáticos, han encarado varias reformas con las que han terminado haciéndole concesiones al régimen capitalista. Y esto a pesar de que justificaron tales medidas con una ingeniosa retórica (“repliegue táctico” o “fase inicial del socialismo”, entre otros conceptos llamativos).

Los ejemplos abundan, aunque con sus diferencias[1]. Nosotros nos concentraremos en el caso más exitoso de todos, el chino. El gigante asiático es el tercer país del mundo en extensión territorial, su población supera los 1.300 millones de personas y, por su creciente poderío económico, se ubica en el eje del nuevo sistema multipolar. 

Una brevísima historia de China

China es cuna de una de las civilizaciones más antiguas del mundo. Siguiendo el trabajo del sociólogo y filósofo Julio Godio[2], podemos dividir su historia en tres grandes períodos históricos:

-Imperial: duró más de 2 mil años. Según Godio, se trata del “feudalismo” chino, que pudo mantener la centralidad del gobierno imperial. La base de éste era el confucianismo, ideología de Estado de la dinastía Quin (unifica China en el siglo VIII).

-El de “humillación extrajera” (siglo XIX y parte del XX): la Primera Guerra del Opio, que concluyó con la firma del Tratado de Nanking –por el que China abrió sus puertos al comercio internacional- y la Segunda Guerra del Opio forman parte de este período. China se mantuvo al margen de la Revolución Industrial, prefiriendo aislarse del mundo tras la Gran Muralla, decisión que terminaría condenándola al atraso tecnológico. La invasión japonesa de Manchuria también les significó una grave afrenta.

-Los 40 años de maoísmo: posibilitaron la organización de un Estado moderno y el comienzo de la colectivización agrícola y del proceso industrializador. Supusieron además la creación de un poderoso ejército de masas, bajo las órdenes del Partido Comunista Chino (PCCh).

La síntesis previa es necesaria porque, como dice Godio, “el pasado chino permite entender el presente” y también la razón de las reformas que propició Deng Xiaoping[3], quien llegaría a ser el máximo dirigente de la República Popular China. Esta etapa de transformación, iniciada en 1978, fue estudiada con esmero por el diplomático Eugenio Bregolat[4], actual embajador español en China. Según el especialista, Deng “dio con la fórmula para la modernización de China con su estrategia de reforma económica y apertura exterior, el andamiaje teórico que ha permitido la edificación de la economía de mercado y el extraordinario crecimiento económico de China”[5].

Las cuatro modernizaciones

China se puso de pie gracias al programa de Deng, quien se apartó del marxismo dogmático y comprendió que, para alcanzar el comunismo, primero debían desarrollarse las fuerzas productivas que garantizarían una gran riqueza material. Y si la planificación no lo había conseguido, entonces había que establecer una economía de mercado. Lo que llevó a que se aceptara la propiedad privada de los medios de producción.

Estos ambiciosos cambios se enmarcan en la doctrina de la “fase inicial del socialismo”[6], que duraría hasta el 2050. A pesar de ello, ni Deng ni sus sucesores se atrevieron a decir que, una vez concluida, se instauraría finalmente el comunismo.

La estrategia de Deng comprendió cuatro modernizaciones[7]:

-Agricultura: se autorizó el sistema de responsabilidad familiar. Se disolvieron las comunas y las familias pasaron a disponer de determinadas parcelas de tierra, cuya propiedad continuaba siendo estatal. Debían entregar una parte de lo que cosechaban al Estado, pero podían comerciar el excedente en el mercado abierto, lo que significó un gran estímulo para aumentar la producción. El enriquecimiento del campesinado posibilitaría luego el surgimiento de la industria rural.

-Industria: apareció un sector no estatal, en el que se encontraban las empresas de capital extranjero. A las empresas públicas se les otorgó mayor autonomía (como también a las provincias y municipios) y la posibilidad de retener las ganancias que superasen las cuotas de producción fijadas. Se hizo hincapié en la industria de los bienes de consumo. Comenzó la apertura al exterior y se crearon las primeras zonas económicas especiales (en Shenzen, Zhuhai, Xiamen y Shantou) a fin de atraer capital extranjero.

-Ciencia y tecnología: fueron rehabilitados científicos e intelectuales perseguidos durante la Revolución Cultural. Se reabrieron universidades, que comenzaron a recibir un fuerte apoyo de parte del Estado, y comenzaron a enviarse estudiantes al extranjero, entre otras medidas.

-Defensa: la reforma en esta área apuntó a reducir las fuerzas armadas y mejorar su profesionalización y equipamiento.

Estas modernizaciones, asimismo, necesitan de los “cuatro principios”: vía socialista, dictadura del proletariado, liderazgo del PCCh y pensamiento de Marx-Lenin-Mao Zedong. Éstos, de acuerdo a Fairbank, fueron ideados para ponerle límites a posibles tentativas de reforma política[8].

¿Cuál fue el resultado de las reformas impulsadas por Deng? Godio no deja lugar a dudas: “Veinticinco años después de iniciarse las reformas, China logró ubicarse como la tercera potencia industrial mundial, superando a Alemania” (en el 2010 alcanzó el segundo puesto, al ubicarse por encima de Japón). Pero ese programa renovador se comprende en su totalidad si, e insistimos con esto, conocemos la historia de China[9].

Lo que observamos en China es, pues, una economía socialista de mercado. Las palabras de Bregolat resultan sumamente esclarecedoras: “El sistema vigente en China no es ya un sistema socialista clásico (caracterizado por la economía planificada, el monopolio de la propiedad pública de los bienes de producción, la ausencia de estratificación social y la dictadura del Partido Comunista), sino otra cosa: un sistema autoritario, no ya totalitario, proyectado sobre esa economía de mercado cada vez más difícil de distinguir del capitalismo”.

El realismo pragmático del pueblo chino es un aspecto fundamental que nos permite entender los cambios realizados. El propio Deng lo resumió brillantemente en una sentencia muy famosa: “Da igual que el gato sea blanco o negro; lo importante es que cace ratones”.

(CONTINÚA EN PRÓXIMO POST)


[1] Frente al fracaso que significó el comunismo de guerra, Lenin propuso la Nueva Política Económica (NEP), y Gorbachov impulsó la Perestroika y la Glasnost. Deng Xiaoping encaró la modernización de China tras la catástrofe del Gran Salto Adelante y de la Revolución Cultural. Y, más recientemente, el propio Fidel declaró que el sistema socialista en Cuba ya no funciona, confesión que ha sido acompañada por modestas reformas que no obstante podrían cambiar a futuro la idiosincrasia del régimen castrista. ¿Cuál fue el resultado de tales iniciativas renovadoras? La NEP fue descartada con el ascenso de Stalin y el fracaso del proyecto de Gorbachov llevó a la disolución de la URSS. En relación a los cambios en Cuba, aún no es conveniente hablar por ubicarse muy próximos en el tiempo. La transformación propiciada en China, a causa de sus increíbles logros, será entonces nuestra prioridad.

[2] Godio, Julio. El futuro de una ilusión. Socialismo y mercado. Buenos Aires, Capital Intelectual, 2011.

[3] El politólogo Marcelo Gullo, en su libro La insubordinación fundante. Breve historia de la construcción del poder de las naciones (Buenos Aires, Biblos, 2010) recuerda acertadamente que en la base del accionar de Deng se encuentra el pensamiento de Sun Yat-sen, fundador del Kuomintang, quien denunció la dominación indirecta que las potencias ejercían sobre China (económica e ideológicamente) y convocó a su pueblo a recuperar la conciencia nacional e impulsar un ambicioso programa industrializador por parte del Estado, clave para liberarse de la injerencia extranjera.

[4] Bregolat, Eugenio. La segunda Revolución China. Claves para entender al país más importante del siglo XXI. Buenos Aires, Capital Intelectual, 2011.

[5] Como mencionamos antes, y siguiendo a Bregolat, dichas reformas se produjeron luego de episodios traumáticos como el Gran Salto Adelante (1958) y la Revolución Cultural (1966-1976), que supusieron la muerte de 30 millones de personas. China, en términos económicos, quedó muy debilitada. “La renta per cápita era en 1978 de 217 dólares y su PBI suponía sólo el 2, 3 % del PBI mundial (cuando había alcanzado el 30 % en 1820). Sin la modernización económica la obra de liberación nacional quedaba a medio hacer, ya que China se vería de nuevo, antes o después, a merced de otras potencias”.

[6] Según la resolución del XIII Congreso del PCCh, “el único rasero para medir el trabajo del Partido es su contribución al desarrollo de las fuerzas productivas”. Bregolat es aún más claro: dicha doctrina “sirve para justificar que todo lo que conduce al desarrollo económico vale. Se trata de alcanzar la gran riqueza material sobre la que se podrá edificar el comunismo”.

[7] Los datos sobre estas cuatro modernizaciones los obtuvimos de los libros La segunda Revolución China. Claves para entender al país más importante del siglo XXI y China: una nueva historia, de John Fairbank (Barcelona, Andrés Bello, 1996). El autor de este artículo también recopiló información por su cuenta.

[8] No obstante, Deng consideró que, “sin reforma política, la reforma económica no puede tener éxito”. Es un tema que demandaría un post aparte. Lo que podemos decir es que China se encuentra construyendo una democracia de corte socialista, muy diferente a la liberal que conocemos.

[9] Godio indica: “El hecho de que en China el PCCh controle las tres ramas del poder (gobierno y poderes ejecutivo y legislativo) se sustenta en la impronta imperial”. Por su parte, Bregolat recuerda que, si la planificación económica no había permitido asegurar el bienestar de la población, algo que Confucio sostenía que debía garantizar el poder, entonces había que recurrir a la economía de mercado. Basten estos ejemplos para apreciar cuánto pesa la historia y cultura de China en su realidad actual y en su “comunismo” fuertemente nacionalista.

6 comentarios de “La génesis del poderío chino y sus problemas actuales (I)

    • En virtud de los resultados de China y de las anteriores experiencias , me queda la pregunta de si el comunismo como sistema político – económico alternativo al capitalismo es viable o si en todo caso está destinado a ser una forma mixta: “capitalismo subordinado”, dirían algunos conocidos. De ser así, ¿que falló en el planteo inicial de Lennin o en las ideas esbozadas por Marx? Creo que seguramente una subestimación del poder del capitalismo, que logró concentrar en torno así a los principales factores de poder del mundo, y en consecuencia, condicionar aquellas formas políticas alternativas que le disputen terreno. No es casual el combate estadounidense a los movimientos nacionalistas en la década del ´80 en Centroamérica con la Doctrina Reagan. De todas maneras, una pregunta que perdura en este tipo de análisis gira en torno a si es posible la consolidación de un sistema por fuera del capitalismo. Como potencia mundial, China aún no ha escapado a eso y como bien refleja el artículo es una incógnita si lo hará llegado el momento. Como otra posibilidad puede considerarse la teoría del Socialismo del siglo XXI lanzado hace unos años por el ex presidente de venezolano Hugo Chávez, aunque aún sin una implementación concreta. De hecho, su economía está fuertemente atada a los petrodólares. El gran desafío de un sistema paralelo al capitalismo no es sólo lanzar un modelo diferente sino que se adecué a las deudas más importantes que tiene este mundo como la desigualdad social y la explotación del hombre. Creo que, muy a pesar, la búsqueda de cómo llegar a ese objetivo, aún sigue. Muy buen artículo.

      • Diego, muchas gracias por tu aporte. Creo, como decís, que el capitalismo tiene mucha fuerza como sistema socio/económico, y una gran capacidad de adaptación que le ha permitido persistir a pesar de las numerosas crisis sufridas. En cuanto a si el socialismo es viable, desde la teoría se puede decir que lo sería internacionalizándolo, y no relegándolo a un sólo país (como hablamos el otro día, aquí está el eje del debate entre Trotsky y Stalin). El significado del “Socialismo del siglo XXI” es todo un tema. Algunos lo consideran algo revolucionario, otros un capitalismo de rostro humano. Creo que, y siguiendo a Jauretche, no importan tanto los nombres o calificativos ideológicos, sino si dichos movimientos políticos consiguen el bienestar de su gente y nación. Saludos.

  1. Citándote, “China se puso de pie gracias al programa de Deng, quien se apartó del marxismo dogmático y comprendió que, para alcanzar el comunismo, primero debían desarrollarse las fuerzas productivas que garantizarían una gran riqueza material.”

    Creo que en este punto es donde se abre un gran debate acerca de como desarrollar las fuerzas productivas de un pais que intenta revertir las mismas relaciones de producción capitalistas por otras socialistas. Debate tan viegente que por lo que entiendo (si no es así corregime) marca una de las diferencias entre el Trostkismo y el Maoismo. Acá es donde el maoísmo decide aceitar los mecanismos de producción dandole grandes concesiones a la burguesía nacional, que en principio son las que se enumeran en las denominadas “Cuatro Modernizaciones”. Ahora bien, no sé que mecanismos proveeran los “Cuatro Principios” para garantizar que cuando las fuerzas productivas doten de riqueza material a la nación, el proletariado pueda tomar en sus manos la tarea de acabar con la explotación del hombre por el hombre mediante el plusvalor, como ocurre hoy en las grandes empresas chinas (para un ejemplo rápido ver Foxconn).
    Quizas no sea el fin del post debatir acerca de las estrategia del Maoismo, pero quizas sería interesante expandir un poco acerca de ese “gatillo de seguridad” que son los cuatro principios, e incluso analizar si tienen vigencia y coherencia con el objetivo planteado en principio.
    Acerca del post, muy prolijo e interesante, dando un buen pantallaso de la historia China!

    • Muchas gracias por tu interesante aporte, Surubi Chch. Es muy oportuno lo que mencionás sobre los “cuatro principios”, ya que implican una contradicción. Si bien John Fairbank sostiene que fueron ideados para ponerle límites a posibles tentativas de reforma política, por otro lado las “cuatro modernizaciones” están incentivando dichas tentativas. Y esto lo digo por una reflexión que hace Bregolat y que no incluí en el artículo por una cuestión de espacio. El diplomático expresa, y lo cito: “Las cuatro modernizaciones, el desarrollo económico, tienen un efecto político ambivalente: por un lado consolidan el sistema político (a corto plazo), por otro lo socavan (a largo plazo). El PCCh se mantiene en el poder gracias al desarrollo económico, y éste merma al mismo tiempo dicho poder. Ésta es la contradicción básica, la paradoja, sobre la que se asienta la estrategia de Deng Xiaoping. En otras palabras, la paradoja consiste en apuntalar un sistema socialista a base de crear una economía de mercado, cada vez más difícil de distinguir del capitalismo”.

      ¿Y cómo merma el poder del PCCh? Bregolat señala que se lo debilita de mil maneras: nuevas clases sociales, teléfonos móviles, Internet, cientos de miles de estudiantes en el extranjero, millones de turistas que salen y entran de China, etc. Y una sociedad con mayores cotas de libertad no tardará en exigir una democratización más amplia del sistema en su conjunto.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>